La voz no miente

Todos somos capaces de mentir con las palabras, incluso algunos estudios nos advierten de que bastaría un solo día en el que solo dijésemos la verdad, para que nuestras relaciones sociales se fueran al traste.

Sin embargo, con el vehículo que transporta nuestras palabras: con la voz, es mucho más difícil disimular o disfrazar nuestros estados emocionales.

Cuando un compañero te pregunta ¿Qué tal? y llevas un día tremendo, es fácil responderle: “bien”, pero ya no es tan fácil lograr que ese “bien” suene verdaderamente a “bien”.

En ocasiones, esa disonancia entre la palabra y el tono en el que se dice no tiene mayor trascendencia, pero en otras puede ser decisiva porque pone en jaque a tu credibilidad.

Y es que si quieres mostrar serenidad, pero te sientes nervioso, la voz te delatará y no sonarás creíble por mucho que tu discurso lo intente.

Déjame que te explique por qué pasa esto. Tu voz se produce porque unos minúsculos músculos y ligamentos se dejan zarandear por el paso del aire, el aire se convierte entonces en ondas de sonido que viajan chocando con las paredes de tu garganta y boca hasta que salen al exterior.

Si estás tenso, todos los músculos de tu cuerpo lo están también, incluidos, por supuesto, los musculitos de tu voz, los de tu garganta y los de tu boca y esa tensión “empapa” a las ondas de sonido.

Resultado: una voz tensa y apretada que le restará credibilidad a tus palabras y que no será fácil de ocultar a no ser que logres cambiar tu estado muscular.

¿Y cómo se consigue? Te voy a contar un truco que los actores profesionales utilizan para neutralizar esa tensión: la risa. Sí, lo que lees, reír afloja la musculatura y ayudará a que tus palabras se empapen de las emociones que quieras transmitir.
No importa si suena falsa o si casi no suena, si consigues reír o hacer como que ríes durante 30 seg. notarás cómo “mágicamente” tu voz ha dejado de estar tensa.

Funciona ¡compruébalo!, estoy segura de que en todas partes podrás encontrar un rinconcito de intimidad donde poder reír antes de abordar esa entrevista o esa reunión.

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