Sabes hacer con tu voz más de lo que crees

/>Si quieres ir a más : da un paso atrás

Cuando aprendemos una nueva habilidad pasamos por cuatro fases:

I. Al principio  somos inconscientemente incompetentes. Es decir, no tenemos ni idea de que no tenemos ni idea.

II. En cuanto nos acercamos a un nuevo conocimiento entramos en una fase dura porque de pronto nos damos cuenta de todo o que no sabemos hacer o no conocemos. Tomamos conciencia de que el campo o la habilidad que nos interesa adquirir es muy basto y que nos queda mucho por aprender. Es decir, nos volvemos conscientemente incompetentes. 

III. Conforme vamos adquiriendo conocimiento (que no es lo mismo que información) o empezando a desarrollar la nueva habilidad, logramos tener cierta competencia siempre y cuando tengamos todos nuestros recursos atenciones puestos en ello. Es decir, nos hemos transformado en conscientemente competentes. Sabemos hacerlo y nos damos cuenta de cómo lo estamos haciendo. 

IV. Pero todos aspiramos a desarrollar de tal manera esa nueva competencia que podamos ejercerla sin que absorba todos nuestros recursos mentales, es decir aspiramos a ser inconscientemente competentes. Y aún cuando no sea nuestra aspiración, la prática continuada de una actividad nos conduce a un olvido del cómo lo estamos haciendo. Por ejemplo, sabes anudarte los cordones del zapato, pero ¿podrías enumerar paso a paso las instrucciones para hacerlo?. Apuesto a que no.

Vayamos al aprendizaje del manejo y desarrollo de la voz.
Somos capaces de cantar imitando distintos estilos (rap, lírico, ), de copiar voces de lo más variado: de niño, de mujer, de bajo…, nuestros timbres se tiñen de emociones: transmitimos alegría, tristeza, ira… pero, en general, no tenemos ni idea de cómo lo estamos haciendo. Incluso es posible que ni siquiera te hayas planteado si puedes hacerlo o no. ¡Comprueba que sí!
Con nuestras voces somos inconscientemente competentes. Y eso está genial, pero como nos ha venido dada esa capacidad, no hemos hecho el recorrido por las fases anteriores de aprendizaje con lo cual no podemos por nosotros mismos volver a ellas.
Lo anterior no es ningún problema para la población en general, pero sí puede serlo para los profesionales de la voz, es decir para aquellos que necesitan tener el control sobre su voz porque la utilizan como herramienta  de trabajo: actores, formadores, abogados, mediadores…
Si como profesional necesitas que tu voz responda a tus necesidades, no es suficiente que puedas jugar con ella, sino que también precisarás saber cómo estás jugando. 
¿Para qué sirve saber cómo?
  • para poder hacerlo sin hacerte daño, ten en cuenta que ni por número de horas, ni por condiciones de uso, ni por exigencia, es equiparable el habla cotidiana al habla profesional. 
  • para poder hacer con seguridad lo que quieras con ella. Es decir con garantías de que tu voz va a obedecer a los matices que quieras darle.
  • para poder ampliar tus posibilidades. Solo conociendo todo lo que tu voz puede hacer puedes empezar a entrenar esas nuevas opciones.
  • para saber desprender de ella aquellos matices que no te interesa transmitir, por ejemplo. imagina que necesitas dar clase o impartir una conferencia o tienes un juicio, justo un día en el que por motivos personales te encuentras desanimado. ¿Quieres que tu voz transparente estado?. Seguro que no. 
  • Aprender a saber cómo te conduce a la fase III: conscientemente competente y cuando uno se sabe competente, los nervios o el miedo escénico pierden mucha fuerza.
Las herramientas que se utilizan en los entrenamientos  vocales  tienen como objetivo que logres esa competencia consciente.  
A la hora de seleccionar a tu entrenador pregunta qué tipo de recursos utiliza, porque a la larga sólo te serán  útiles aquellos que puedas manejar sin su ayuda.

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